FELIZ DÍA DE LA MADRE                                        LA VERONESE 2007

 

    Antes de ser mamá...

 

Yo era Yo y solamente Yo. Nunca me preocupaba si alguien salía o volvía.

      Mis preocupaciones giraban en torno a qué nueva canción escucharía,

con quién saldría el fin de semana o qué ropa me compraría.

 

ANTES DE SER MAMÁ...
Comía mi comida calentita, recién servida.
Mi ropa lucía planchada y limpia todo el día.
Podía sostener largas y tranquilas conversaciones telefónicas, o en la computadora.

ANTES DE SER MAMÁ...
Me dormía tarde, tan tarde como quería  y jamás me preocupaban las trasnochadas.
Cepillaba y cuidaba mi pelo, lucía uñas largas y hermosas.                                               Mi casa estaba limpia  y en orden cuando lo deseaba, cuando yo quería.

No tenía que levantar juguetes tirados por todos lados y encontraba todo en su lugar, además no tenía que esconder nada para que no lo rompan.

ANTES DE SER MAMÁ...
No pensaba en lo peligroso de las escaleras o las esquinas de mis muebles,

las cosas apoyadas en el piso o las cosas colocadas en los bordes.
No dejaba mis consultas con el doctor, ni con el dentista, ni pilates.



ANTES DE SER MAMÁ...
No tenía que limpiar comida del piso, ni lavar las huellas de pequeños deditos marcadas en los vidrios o en los muebles.
Tenía control absoluto de mi tiempo, de mis pensamientos, de mi cuerpo...

Comenzaba una tarea y no pensaba que debía interrumpirla cuantas veces fuera necesario. Dormía toda la noche y los fines de semana eran totalmente relajados o totalmente divertidos.

ANTES DE SER MAMÁ...
No me entristecían los gritos de los niños en la consulta médica.

No tuve jamás que detener, con lágrimas en mis ojos, una piernita

o un bracito que sería  inyectado o le sacarían sangre para analizar.

 

ANTES DE SER MAMÁ...

Yo nunca sentí un nudo en la garganta al mirar  unos ojos llorosos y una carita sucia,

o los niños perdidos o sin padres, o descalzos en la suciedad,

o mirando deseosos una vidriera, o cartoneando.

 

ANTES DE SER MAMÁ...
No conocía la felicidad total con sólo recibir una mirada.

No conocía el significado de una vida. No pasaba horas mirando dormir a alguien.
Nunca me imaginé tantos “qué es esto” o tantos “por qué”.

ANTES DE SER MAMÁ...
Nunca sentí que mi corazón se rompía en un millón de pedazos al no poder calmar el dolor de un niño.
Nunca supe que algo tan pequeño, podía afectar TANTO mi mundo.
Nunca supe que podía amar a alguien de ese modo, nunca supe que ya mi vida no era lo más importante, nunca supe qué es el AMOR de MADRE.

ANTES DE SER MAMÁ...
Yo no conocía el sentimiento de tener mi corazón fuera de mi cuerpo.
No sabía que tan especial me sentiría al alimentar a un bebé hambriento.
No sabía de esa cercanía inmensa entre una madre y su hijo.
No sabía que algo tan chico podría hacerme sentir tan importante.

ANTES DE SER MAMÁ...
No imaginaba tanta calidez, tanta dulzura, tanto amor.
No imaginaba lo grande y lo maravilloso que sería.
No imaginaba la satisfacción de ser madre, no sabía que yo era capaz de sentir tanto...


Hoy no imagino mi vida sin esa pequeña sonrisa pícara y traviesa, o esos pucheros , los por qué adolescentes o esos , me preparaste lo que te pedí; no me imagino que no me llamen MAMÁ.

 

En la educación de los hijos debemos ser como jardineros que podamos,

pues nos interesa lo que queda, y no como leñadores que nos interesa lo que sacamos.

 

A todas las madres, del pasado, del presente y del futuro: MIL GRACIAS POR DEFENDER LA VIDA

 

Jorge A. Giangreco