FELIZ DÍA DE LA MADRE                                                                             LA VERONESE  2011

MADRE,  Madre eran las de antes?

Alguna vez no te cargaron diciéndote que eras adoptado. Bueno, a algunos les afectaba mucho a otros no. Los hijos éramos carnales o del corazón y punto. Hoy los hijos tienen muchos más problemas. Hoy podes ser hijo carnal, hijo del corazón, de vientre alquilado, de padre y óvulo comprado o donado, de madre y espermatozoide donado o comprado, puede tener hermanos congelados con quienes quizás nunca juegue, tíos congelados, tíos abuelos congelados, hermanos que fueron concebidos al mismo tiempo y nacen años después, hijo de padre ya divorciado hace años, hijos que pueden nacer después de muertos los padres, o procreados por extraños, ya sea a propósito o por error.  Hasta planean legalizar la matanza de inocentes que no tienen como defenderse.

Basta, me hace daño seguir con esto. Dios nos ayude y perdone, pero volvamos a la madre y el hogar.                                                         

En mi casa me enseñaron bien. Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas:

Regla 1: En esta casa las reglas no se discuten, hasta tener edad para hacerlo

Regla 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá como máximas autoridades.

Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.

No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.

Usted probablemente dirá que ya desde chiquito  era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy bueno saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un piso donde moverme, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran válidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de descontrol, abandono y ausencia. Las reglas son como las vías de un tren, no te frenan, te guían.

Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”. “no mentir” “respetar a los ancianos”, “ compartir “, “pedir permiso” ,“estudiar”, “ no tocar lo que no es tuyo”…etc.

Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las primeras en cumplirlas y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la ley. Sin ejemplo no había exigencia.

Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente. Castigo que implica en primer lugar atenerse a las consecuencias. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. El castigo que significaba revertir el error. Si ensucio, limpio. Mala nota, buena nota  Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Corrección y propósito de enmienda.

Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir). Había que sacar de prepo la sortija para dar la vuelta gratis. Empezó el verso del autoritarismo. Piola era el que violaba la regla.

Y para lograr este caos, empezaron a malpagar el trabajo para que la mujer tuviera que salir a trabajar y dejar el hogar muchas horas y los hijos sin ella. La madre es la que da permanencia y calidez al hogar. Es la enemiga de la comida chatarra que tanto daño hace. Es la que vela por la salud física y espiritual de sus hijos, La que acompaña en las tareas escolares. Es la que con su ejemplo muestra las virtudes del orden y la limpieza. Es la que enjuga las lágrimas, consuela y aleja los temores. En fin, es la que ofrenda su vida para que su hijo tenga una VIDA. Sin madre solo habrá individuos, no personas.

GRACIAS POR TANTO AMOR. GRACIAS POR TUS SACRIFICIOS Y PERDÓN SI TE DEFRAUDO. FELICIDADES

 

                        MUJER NO HAGAS DE TU CUERPO LA TUMBA DE TU HIJO

UNA MADRE ES LA EXCEPCIÓN A QUE “LO ESCENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS”                                                 http://www.laveronese.com.ar/lavidriera/madre/madre.htm