LA VERONESE                                                                                                     Día de la madre 2019

                                                       GRACIAS A LA VIDA

Hoy es mi primer día de la madre…y estoy a días de conocer, de tener en mis brazos a mi primera hija, Guada           Es muy difícil poner en palabras esta mezcla de sensaciones y emociones. No puedo compararlo con nada de lo que haya vivido antes ni tampoco con las experiencias que escuché a lo largo de los años. Creo que no existe definición que pueda llegar a aproximarse a lo que es ser madre, porque en una palabra tan corta se esconde una inmensidad, y porque no hay una sola forma de vivirla, sentirla, de crearla…                                                                                       Cuando me propusieron escribir algo para esta fecha, lo primero que pensé es en todos estos meses de vómitos, de cansancio, de miedos, de hacer cosas que juré no volvería a hacer (como lavar a mano y planchar…jaja!!)                  Me vino a la mente cada dolor, cada incomodidad, cada situación que me costaba el doble que antes…el enojo de tener que dejar de lado un montón de cosas que me encantaba hacer, la impotencia de empezar a depender de otros para un montón de cosas que solía ser autosuficiente…el escuchar frases como “no te quejes” cuando tenía ganas de sacar afuera un poco de la revolución interna que sentía, o “es lo más lindo del mundo” cuando tenía ganas de llorar porque no me parecía tan lindo lo que me estaba pasando, o una de las frases más hirientes “no puedo creer que estés hablando así de tu embarazo” cuando trataba de sincerarme conmigo misma y con los demás con lo que realmente estaba atravesando, y al escuchar esto sólo generaba que me sienta peor por ser una mala madre,  así hay montones de frases, comentarios, consejos, miradas y expectativas que fueron depositando en mí en estos 9 meses. Y ahí está el punto clave, la maternidad es mucho más que parir…es una elección, es una construcción personal y social, es cultural, es un proceso y un apostar cada día, es una red de contención que nos acompaña…    Por eso, creo que en este tiempo aprendí y crecí mucho en este proceso de mi ser madre…me hizo escuchar, investigar, analizar, decidir y empoderarme…me hizo más empática y a la vez más segura en lo que quiero y en lo que no…me hizo más abierta a dejarme llevar por esta aventura grandiosa (ni linda, ni perfecta…), es más, maravillosamente imperfecta…me hizo cortar con todos los mitos que se arrastran de lo que es una madre ideal y jugármela por ser la mejor madre real que pueda ser!!   Sé que esto recién está por empezar para mí, porque lo que se viene estoy segura que va a ser mucho peor y mucho mejor…jajaja!! Voy a sufrir y morirme de miedo, mientras que se me llenan los ojos y el corazón del amor más puro que pueda existir! Porque estoy convencida que Guada, como cada uno de sus hijos, vinieron para iluminarnos la vida entre tanta oscuridad…vinieron a recordarnos la simpleza de la felicidad…vinieron a devolvernos la esperanza y las fuerzas!!                                                                          Así que quiero especialmente recordar a las grandes madres que estoy segura que forman parte de mí hoy en día…mis abuelas Carmen y Lola, que no sólo fueron madres de mis padres, sino que eran madrazas de más de un chico y chica del barrio. Ellas que se la jugaron por sus hijos dándoles lo que creían mejor en épocas difíciles, económicamente mal y con historias fuertes que las atravesaban.                                                                                           A la MAMÁ que me dio la vida y me la sigue dando cada día, María Elena…la más grande entre las grandes, la que se desvivió por mí y por mis seis hermanos!! La que siempre nos puso primero y nos enseñó el amor incondicional, la que nos sembró los valores y las herramientas necesarias para vivir… la que nos dio alas para volar, confianza en nosotros para ir por nuestros sueños, nos acompañó aunque por dentro temía si era lo mejor, y que nunca se movió de nuestro lado (ni lo hace aún con nuestros muchos años encima).                                                                                       A una amiga, cuñada y casi hermana, Mary…siempre le dije que cuando tenga un hijo se lo iba a dar para que me lo críe tan lindos como salieron mis sobris!! Jaja!! Una gran mamá a la que me hubiese encantado tener cerquita este tiempo, pero que estoy convencida que me cuida y guía desde donde esté!!                                                                     Gracias a ellas y a todas esas mujeres que más allá de las trabas sociales y la cantidad de miradas que las juzgan cotidianamente, la siguen remando y peleando por sus hijos, siguen apostando a ellos y a darles lo mejor!! Para ustedes un muy merecido feliz día!!                                                                                                                                                 Y no puedo terminar si antes decirte a vos Guadi…gracias por elegirme para ser tu mamá!! Más allá del lado B del embarazo, estoy orgullosa de vos hijita y no veo la hora de tenerte en mis brazos!!

                                                                                             Jimena María Lourdes Giangreco